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La evaluación de desempeño de fin de año a menudo parece un formulario. Rellenar casillas, poner una nota, firmar. Y, sin embargo, es uno de los pocos momentos del año en que de verdad os dedicáis tiempo. La diferencia suele estar en las preguntas que haces. Las buenas preguntas abren la conversación. Invitan a reflexionar en lugar de a defenderse.
A continuación encontrarás diez preguntas para tu conversación de evaluación, repartidas en tres fases: mirar atrás, hablar de puntos ciegos y mirar adelante. No hace falta hacerlas todas. Elige unas cuantas por fase que encajen con la persona que tienes delante.

Una buena conversación empieza antes de sentaros frente a frente. Envía a la persona las preguntas que quieres hacer una semana antes. Así tiene tiempo para pensar, y la conversación se parece menos a un examen.
Reserva tiempo suficiente y elige un lugar tranquilo. Una conversación de fin de año encajada entre dos reuniones rara vez funciona. Si has recogido feedback de antemano, asegúrate de que la persona ya lo haya podido leer. Y proponte sobre todo escuchar. Es la conversación de la persona, no tu presentación.
Empieza por lo que ha pasado este año. No para pasar cuentas, sino para construir juntos una imagen del año. Quien habla primero escucha mejor después.
Un comienzo abierto, centrado en el desarrollo y no en el resultado. La persona decide dónde empieza la conversación, y eso genera confianza.
Un momento concreto dice más que un juicio general. Escuchas qué le da energía a alguien, y eso es información valiosa para el año que viene.
Esta pregunta abre espacio a los contratiempos sin convertirlos en un reproche. A menudo escuchas aquí cosas que como responsable no habías visto.
En esta fase pones la propia imagen junto a lo que ven los demás. Eso pide un tono de confianza. El objetivo no es tener razón, sino descubrir algo juntos.
Si has recogido feedback de antemano, por ejemplo con una evaluación 360, esta es la mejor pregunta para empezar. Lo que alguien reconoce, confirma. Lo que sorprende es donde la conversación se vuelve interesante.
La diferencia entre la propia imagen y el feedback no es un problema, sino información. Mirándola juntos evitas una discusión sobre quién tiene razón.
Una invitación a mirar desde otra perspectiva. Hace el feedback concreto y pone el foco en la conducta, no en el carácter.
Una conversación de fin de año va en dos direcciones. Si preguntas también por tu propio papel, demuestras que el feedback no es de un solo sentido.
La última parte de la conversación trata del año que viene. Mantenlo pequeño y concreto. Un paso bien elegido mueve más que una larga lista de propósitos.
Con una basta. Quien elige cinco puntos de desarrollo no llega a ninguno. Una competencia compartida da además un lenguaje común para hablar del progreso.
Esta pregunta concreta un propósito. Te obliga a nombrar conductas que se puedan ver y ya pone el siguiente momento en la agenda.
Un buen cierre. El desarrollo es una responsabilidad compartida. Con esta pregunta dejas claro lo que aportas tú como responsable.

Empezar por la nota. Si abres la conversación con un juicio final, después apenas se escucha nada más. La persona está pendiente de la nota, no del contenido. Deja una posible calificación para más adelante, o háblala por separado.
Ponerse a la defensiva. A veces llegan críticas, también sobre ti como responsable. Es tentador explicar cómo fue. Intenta primero entender lo que quiere decir la otra persona. Una pregunta como «¿puedes darme un ejemplo?» funciona mejor que una explicación.
No cerrar un acuerdo concreto. Una buena conversación sin acuerdo se olvida enseguida. Termina siempre con algo que ambos podáis revisar, y con un momento para volver sobre ello.
Mantén el resumen breve. Bastan dos cosas:
Deja que la persona escriba el resumen y completadlo después juntos. Así queda con sus propias palabras, y te aseguras de que los dos habéis escuchado lo mismo.
Así la conversación de fin de año no es el cierre del año, sino el comienzo del siguiente. ¿Quieres convertirlo en un ritmo fijo? Lee cómo pasar de la evaluación anual a una conversación continua.
¿Quieres empezar la conversación con una imagen más amplia? Con Deepler 360 recoges feedback de antemano, para que puedas hacer la pregunta 4 con información real.
Acerca del autor
Leon Salm
Leon es un escritor apasionado y fundador de Deepler. Con una visión clara del sistema y una pasión por el software, ayuda a sus clientes, socios y organizaciones a progresar.
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