El valor de los KPIs en diversidad e inclusión

La importancia de los KPI en diversidad e inclusión

La diversidad y la inclusión ocupan un lugar destacado en la agenda de muchas organizaciones. Sin embargo, para muchos profesionales de RRHH sigue siendo difícil hacer tangible el impacto de su política de D&I.

¿La diferencia entre organizaciones que realmente avanzan y organizaciones donde todo queda en buenas intenciones? El primer grupo mide sistemáticamente qué funciona y qué no. Los KPI transforman la diversidad y la inclusión de un concepto abstracto a un punto estratégico clave sobre el que puedes dirigir realmente como organización. Hacen visible dónde te encuentras, qué intervenciones tienen efecto y dónde aún debes dar pasos. Sin estas mediciones, la política de D&I a menudo permanece como un tigre de papel que cambia poco la realidad cotidiana.

Por qué medir es crucial para tu estrategia de D&I

La mayoría de las organizaciones ya tienen una política de diversidad sobre el papel. Pero ¿cómo sabes si esa política realmente cambia algo? Sin mediciones concretas navegas por intuición, y eso rara vez conduce a un cambio estructural. Los KPI te obligan a definir claramente qué significan la diversidad y la inclusión para tu organización. ¿Es una representación equilibrada de diferentes grupos? ¿Se trata de igualdad de oportunidades en las posibilidades de crecimiento? ¿O se centra principalmente en una cultura donde todos se sienten escuchados y valorados? Al concretar esto en indicadores medibles, creas una brújula común. Además, los KPI responsabilizan a los directivos. Tan pronto como la diversidad y la inclusión se convierten en parte de las conversaciones de desempeño y reportes regulares, obtienen la misma prioridad que los objetivos financieros o la satisfacción del cliente. Ya no es un proyecto secundario opcional, sino una responsabilidad central. Las mediciones también ayudan a sacar a la luz los prejuicios inconscientes. Quizás piensas como organización que tienes un proceso de reclutamiento justo, pero las cifras muestran que los candidatos con un nombre no occidental son invitados significativamente menos a menudo a una entrevista. Sin esos datos, ese patrón permanece invisible.

KPI concretos que marcan la diferencia

La fuerza de buenos KPI de D&I radica en la combinación de mediciones cuantitativas y cualitativas. Necesitas ambas para obtener una imagen completa. Comienza con la composición demográfica de tu organización. Mide no solo la distribución total por género, edad y origen cultural, sino también la distribución por nivel de función. Muchas organizaciones tienen una entrada bastante diversa, pero ven esa diversidad disminuir a medida que subes en la organización. Esa discrepancia te dice dónde son más necesarias tus intervenciones. Luego observa tus procesos de reclutamiento y selección. ¿Cuántos solicitantes de diferentes grupos alcanzan las diferentes fases de tu procedimiento? ¿En qué punto del proceso se quedan atrás ciertos grupos? Un simple análisis de embudo de tu procedimiento de solicitud puede revelar revelaciones sobre dónde en el proceso ocurre una selección no intencionada. Las cifras de retención son al menos tan importantes como la entrada. Mide la rotación por grupo objetivo e investiga por qué las personas se van. Si resulta que las gerentes femeninas se van en promedio después de dos años mientras que los colegas masculinos permanecen cinco años, tienes una señal importante. Las entrevistas de salida proporcionan aquí valiosos insights cualitativos. La brecha salarial sigue siendo un indicador crucial. Analiza no solo la diferencia en salario promedio entre grupos, sino también corrige por nivel de función, experiencia y otros factores relevantes. Así descubres si hay una remuneración desigual por trabajo comparable. Las oportunidades de crecimiento merecen su propio KPI. Mide cuántas personas de diferentes grupos participan en programas de liderazgo, quién obtiene promociones y cuánto tiempo tarda en promedio. Estas cifras muestran si tus programas de talento son realmente accesibles para todos o si existen barreras invisibles.

De las cifras a la experiencia

Los datos cuantitativos solo cuentan parte de la historia. Para entender realmente qué tan inclusiva es tu organización, también debes medir cómo se sienten las personas. La seguridad psicológica es un indicador esencial para una cultura inclusiva. Mide si los empleados sienten que pueden ser ellos mismos, si se atreven a hablar cuando no están de acuerdo con algo, y si se sienten valorados por su contribución única. Estas preguntas puedes incluirlas en tus encuestas regulares de empleados. El enfoque de Deepler de mediciones rápidas y regulares funciona particularmente bien aquí. En lugar de una encuesta exhaustiva una vez al año, mides regularmente el pulso con encuestas cortas de dos minutos. Así ves tendencias y puedes ajustar rápidamente si ciertos grupos reportan una experiencia deteriorada. Mide también la inclusividad de tus directivos. ¿Reciben todos los miembros del equipo la misma atención y oportunidades de desarrollo? ¿Se valoran diferentes perspectivas en las reuniones de equipo? Estas preguntas puedes mapearlas a través de feedback de 360 grados o encuestas de equipo.

Implementación que funciona

Establecer KPI es una cosa, usarlos efectivamente es otra. Comienza con un conjunto limitado de cinco a siete indicadores que sean realmente relevantes para tu organización y sobre los que realmente puedas actuar. Demasiados KPI conducen a la fragmentación y pérdida de enfoque. Asegúrate de poder recopilar los datos correctos. Suena lógico, pero muchas organizaciones se topan aquí con problemas prácticos. Pregúntate si tus sistemas registran la información necesaria y si puedes analizarla de manera respetuosa con la privacidad. Trabaja con tu responsable de privacidad para determinar qué datos puedes y no puedes recopilar. Haz que tus KPI sean parte del ciclo regular de reportes. Discútelos en reuniones del equipo directivo, inclúyelos en dashboards y vincúlalos a acciones concretas. Un KPI que solo aparece en un informe anual tiene poco efecto de dirección. Crea propiedad haciendo que diferentes stakeholders sean responsables de KPI específicos. El gerente de reclutamiento dirige la diversidad en la entrada, los gerentes de línea la composición del equipo y el crecimiento, y el director de RRHH los objetivos generales. Así se convierte en una responsabilidad compartida.

El impacto de medir consistentemente

Las organizaciones que miden consistentemente la diversidad y la inclusión ven resultados concretos. Identifican más rápidamente dónde se necesitan intervenciones, pueden distinguir programas efectivos de los menos efectivos, y construyen una cultura donde la mejora basada en datos es normal. Más importante aún: crean transparencia. Los empleados ven que la organización toma en serio la diversidad y la inclusión y está dispuesta a mirarse críticamente a sí misma. Esa transparencia construye confianza y facilita tener conversaciones difíciles sobre qué puede mejorar. La combinación de software, formación y consultoría que ofrece Deepler ayuda a las organizaciones a pasar de buenas intenciones a impacto medible. Al medir regularmente qué está sucediendo, obtienes no solo información sobre tu situación actual, sino también sobre tendencias y señales de alerta temprana. Comienza este mes aún con la definición de tus KPI de D&I más importantes. Elige indicadores que se alineen con tus objetivos estratégicos, asegúrate de poder recopilar los datos, y construye un ciclo de reportes donde discutas el progreso y ajustes donde sea necesario. Así transformas la diversidad y la inclusión de una ambición a una realidad medible.

Acerca del autor

Lachende man met bril zit aan een bureau met een laptop in een moderne kantoorruimte.

Leon Salm

Leon es un escritor apasionado y fundador de Deepler. Con una visión clara del sistema y una pasión por el software, ayuda a sus clientes, socios y organizaciones a progresar.

Lachende man met bril zit aan een bureau met een laptop in een moderne kantoorruimte.

Planifique una consulta

¿Listo para actuar? Trabajaremos juntos para encontrar la mejor estrategia.